“Habiendo sido predestinados… a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en esperar en Cristo, seamos para alabanza de su gloria”

Efesios 1:11-12

¿Sabías que fuimos escogidos por Dios para darle alabanza? Ésta es otra manera de decir que Dios ve en nosotros a quieren los alaban, en quienes se complace. Ésta es una declaración asombrosa, especialmente cuando hemos estado gruñones y descontentos, o coléricos y algo desagradables recientemente.

 

Sin embargo, esto es verdad. Pablo declara que él, quien obra todo conforme a su propósito, nos hizo para que fuéramos su alabanza y su gloria. Su plan fue que la gente experimentara su amor y que viviera en su mundo como cánticos de alabanza. Esto se convierte en una realidad en el momento en que creemos la palabra del evangelio. Es como si de repente fuéramos convertidos en un himno. Nuestros cuerpos y espíritus se convierten en un coro gozoso de alabanza, y cada aliento y cada acción hecha con fe se transforma en un instrumento de orquesta que toca para Dios. El recordar cómo Dios nos ve nos colma de gozo y cada día elevamos acordes musicales a Dios, trayendo así música a nuestras propias vidas.

 

Señor Jesús, como un cántico de alabanza, permítenos que cantemos hoy para tu nombre para la gloria de tu nombre. Amén